01 junio, 2015

El rediseño de Libération mira a sus orígenes


Desde la primera semana de junio Libération llega a los quioscos con una propuesta editorial y gráfica radicalmente distinta. Errea Comunicación firma la nueva fórmula, que se inspira en los orígenes del diario parisino, fundado en 1973 por Jean Paul Sartre, entre otros. A partir de ahora, Libération deja a un lado el comedimiento, se arrevista sin complejos y se torna más agresivo visualmente. Incorpora para ello algunas de las señas de identidad del proyecto originario: tipografías condensadas y contundentes, una nueva iconografía irónica, domonio absoluto de los colores rojo y negro, y recursos de alto impacto como sombras y filetes gruesos. Un diario, en definitiva, mucho más vigoroso e interpelativo. Más incómodo. Más Libé.

 

Como vehículo para estos cambios, se encargó al tipógrafo francés Jean-Baptiste Levée una nueva tipografía, necesariamente amplísima y exclusiva. LibeSans, el nombre que le ha dado provisionalmente su autor, incluye estilos hipercondensados y muy expandidos, ‘round’ y typewriter’. La tipografía de Levée marca el tono del nuevo diario ya desde la portada, que se hace mucho más textual que hasta la fecha. Junto a LibéSans, destacan Tiempos (de Kris Sowersby) en cuerpo de texto; Produkt, de Christian Schwartz, para textos complementarios; y guiños nostálgicos como Graphique Pro y Windsor para señalización. Como curiosidad, Windsor es la tipografía con la que se compuso en 1972 el logo original de Libération y la que emplea siempre para los créditos de sus películas el cienasta Woody Allen.

 

Pero los cambios de Libération van más allá de su propuesta gráfica y entran de lleno en la paginación y en su modelo de contenidos para adaptarse mejor a las nuevos hábitos de consumo. Salvo la sección Opinión (Rebonds), rebautizada Idées, desaparecen las secciones tradicionales. Se deja paso así a diario de grandes historias cuya unidad temática y espacial es la doble página de principio a fin: Libération apuesta por ser un diario para leer y disfrutar visualmente con calma. Como único contrapunto, la nueva zona denominada Expresso, cuatro páginas llenas de microformatos ágiles muy pegados a la actualidad, aunque con valor añadido.

 

También la edición de fin de semana de Libération experimenta cambios profundos a partir del rediseño: se crea una segunda parte llamada WeekEnd como contenedor de anteriores suplementos ligados al ocio y la cultura: Images, Musique, Livres, Voyages&Food. La estética pop —a partir de la LibeSans Round y una paleta cromática con predominio de primarios— invade estas páginas y les presta una personalidad diferenciada.

 

Libération ha rediseñado además su revista mensual Next y en los próximos meses presentará sus nuevos dispositivos digitales.


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